fbpx
WhatsApp en Explorer

Así usamos WhatsApp en Explorer como herramienta de aprendizaje

El proceso de aprendizaje en Explorer se basa en tres grandes pilares metodológicos. ¿En cuál de ellos es protagonista WhatsApp?

Por Patricia Araque, Directora Ejecutiva de Explorer.

 

El proceso de aprendizaje en Explorer se basa en tres grandes pilares metodológicos: aprender haciendo (el famoso learning by doing), un itinerario que se sustenta en el aprendizaje invertido (el famoso flipped learning)… y la experiencia se completa a través del aprendizaje social basado en la comunidad (el no tan famoso community based learning). Esta última herramienta, la que contempla la posibilidad y el potencial que supone aprender de tus iguales, ha sido, sin lugar a dudas, la más retadora de conceptualizar e implementar para nosotros. También la más apasionante de construir desde que comencé a dirigir el programa. Y ahí es donde WhatsApp juega un papel protagonista.

 

Crónica de una claudicación anunciada


Aunque mi llegada al equipo Explorer se produjo en octubre de 2019, mi relación con el programa se remonta a 2010, cuando comencé a formar parte de su red de personas expertas en el entonces Yuzz. En esa etapa, el programa se articulaba de
manera presencial en cada una de las universidades (y tan solo en España). Mi incorporación tenía un mandato claro: llevar una experiencia de éxito a otras geografías del footprint de Santander Universidades. Ese ejercicio de escalado tenía que pasar obviamente por un apalancamiento tecnológico y por la construcción de una experiencia de aprendizaje online. Y ahí, la comunidad global que íbamos a empezar a construir debía jugar un papel protagonista, porque en otras disciplinas tal vez no, pero en el emprendimiento, de quien más aprendes es de otras personas que están atravesando por similares circunstancias a las tuyas. Y porque en un programa de pre-incubación como este es importante que los futuros emprendedores entiendan el impacto que tiene la red en la supervivencia y el progreso de tu emprendimiento

 

Con esto en mente, arrancamos una experiencia piloto completamente digital en marzo de 2020. Comenzamos una semana antes del estallido definitivo de la pandemia. Fue pura serendipia. Ahí decidimos utilizar Slack como herramienta de comunidad y, con frustración, comprobamos que en realidad, donde las conversaciones estaban teniendo lugar era en los grupos de WhatsApp que se creaban por fuera del programa en cada universidad. Asumimos (erróneamente, como comprobamos más tarde) que Slack no era una herramienta con la que estaban familiarizados en lo cotidiano los Explorers y, por tanto, representaba una barrera de entrada. Al fin y al cabo, para la mayoría era una app más que tenían que encajar en sus vidas. Así que en enero de 2021, cuando comenzamos la que sería la primera edición online oficial de Explorer, mudamos parte de la experiencia de comunidad a Discord, mucho más utilizada por personas en el rango de edad en el que están los Explorers. Y nos encontramos con más de lo mismo. Nuestra nueva hipótesis fue asumir que sacar la experiencia de comunidad fuera del itinerario, esto es, fuera de la plataforma Claned, que es nuestro LMS y nuestro partner tecnológico, estaba rompiendo la experiencia de aprendizaje de los chicos y chicas. Así que decidimos integrarla y, en septiembre de 2021, cuando arrancamos la segunda edición de Explorer del año, diseñamos las actividades de comunidad sobre los chats internos de Claned. Nuevo error, perdíamos engagement por minutos. Decidimos claudicar: Explorer 0- WhatsApp 1.

 

No es la herramienta, estúpido


No sé tú qué opinas, pero para mí (y esto no deja de ser un análisis muy subjetivo y muy atravesado por mi condición de persona perteneciente a la Generación X),
WhatsApp es una de las aplicaciones con las que tengo que relacionarme en lo cotidiano que más ansiedad me genera. La conversación allí es caótica, ruidosa, no permite compartimentar ni estructurar, la netiqueta brilla por su ausencia, hay vía libre para las faltas de ortografía y luego está lo de los mensajes de voz, que merece una reflexión aparte. Pero con todo eso, forma parte de la vida de los Explorers. Este era el hecho que nos habíamos negado sistemáticamente a admitir en el proyecto de construcción de nuestra comunidad de aprendizaje. No era la herramienta en sí lo que estaba fallando (cualquiera de las que habíamos probado superaba con creces en funcionalidades a WhatsApp), era el lugar en el que estábamos pretendiendo colocar la experiencia. Haciendo un paralelismo con el mundo offline, estábamos pretendiendo que los Explorers acudieran a clase en un aula situada a 100 kms. de distancia. Teníamos que acercarnos. Y hacerlo asumiendo las limitaciones que tiene una herramienta como WhatsApp. 

 

Construir sobre las limitaciones


Por fin y tras meses de espera,
Whatsapp puso hace una semana fecha al lanzamiento de su proyecto “Comunidades”. Esto va a mejorar muchísimo nuestra experiencia como gestores de una comunidad y, desde luego, la experiencia de los usuarios de la misma, pero hasta la fecha y en el momento en el que decidimos mudarnos allí, asumimos las limitaciones que tiene la sencilla cuenta de empresa que manejamos.

 

Nos enfrentábamos a tres grandes retos para los que WhatsApp no está diseñado: el tamaño de la comunidad Explorer, su moderación y el caos en las conversaciones, que es necesario ordenar para encaminar las interacciones a un aprendizaje significativo y profesional, combinado con un ambiente distendido.

 

En lo que respecta al tamaño, la limitación a 256 participantes que tienen los grupos de WhatsApp nos empujó a dividir en micro-comunidades de aprendizaje la de alrededor de 1.500 personas con la que comenzamos cada una de las dos ediciones de cada año. Cuando llegan a Explorer, los participantes son asignados a un grupo en la plataforma de aprendizaje online y a su correspondiente grupo en WhatsApp. Es un proceso que hemos automatizado gracias a lo que nos permite hacer la API de WhatsApp, así que es tremendamente sencillo para los Explorers e implica que desde el primer día están acompañados y conectados con sus compañeros en su experiencia online. 

 

Atender un volumen tan elevado de grupos y moderar la conversación allí era el segundo gran reto. Nuestras CMs son lo más y hacen un trabajo impecable, pero todavía no han llegado a desarrollar el superpoder de la ubicuidad, así que había que pensar en una solución para estar en todos los sitios todo el rato. Así nació la figura de los Conectorxs, un Alumni de la última edición que se ha llevado a cabo, quien asume la responsabilidad de facilitar, moderar y apoyar a nuestras CMs en la gestión de la micro-comunidad del grupo al que es asignado. Esos llamados “Conextorxs Pro” también asumen la tarea de ayudarnos a elegir a los “Conectorxs Lite”, participantes en activo que les toman el relevo y se convierten en “Conectorxs Pro” en la siguiente edición. Estos Conectorxs se llevan, además de la experiencia de participar en Explorer, un plus de habilidades de liderazgo y trabajo en equipo que, por supuesto, les certificamos. Es un auténtico 2×1 lo que consiguen. 

 

Por último estaba el reto del contenido, el de tratar de mantener el equilibrio entre la espontaneidad en las conversaciones a las que están acostumbrados los Explorers en su uso personal de WhatsApp y, al mismo tiempo, dotar de estructura a la interacción para fomentar el aprendizaje. Y ahí es donde juegan un papel protagonista las actividades de comunidad, ya que nos permiten dirigir la conversación y educar en el uso adecuado de los grupos en un contexto como el de Explorer. Las principales actividades que impactan en esto son:

 

  1. Sesiones de trabajo grupal. Todas las semanas, cada grupo se reúne para poner en común el entregable que tienen que llevar a cabo esa semana. Se autoorganizan en los grupos de WhatsApp a los que han sido asignados automáticamente. El Conectxr facilita la toma de decisión sobre la hora, etc. y también la sesión de trabajo. Este espacio se crea para impulsar y facilitar conversaciones operativas.
  2. Support Partners Groups. En la segunda semana del programa, los participantes llevan a cabo un autotest que determina su perfil creativo. En base a esos perfiles, se les asigna a un nuevo grupo en el que el approach es diferente al de tu micro-comunidad de aprendizaje, porque sabes que allí te vas a encontrar perfiles que afrontan la resolución de problemas como tú, con lo cual sientes que es un espacio de mayor seguridad, te sientes menos juzgado. Este espacio se crea para impulsar y facilitar conversaciones estratégicas.
  3. Explorer Friday. Al comienzo del programa se anima a los Explorers de una misma zona geográfica a conocerse en persona en un ambiente lúdico y, si es posible, en viernes. Ahí surgen nuevos grupos por ciudades o regiones. Este espacio se crea para impulsar las conversaciones distendidas, informales, relajadas

 

Una gran parte de mi crecimiento personal y profesional se lo debo a haber tenido la oportunidad de conocer en persona a cientos de jóvenes que han pasado por esta comunidad a lo largo de más de una década. En cada sesión en la que participaba cuando se trataba de un programa presencial, siempre les recordaba el privilegio que suponía tener a su disposición un programa como este (ojalá yo me hubiera topado con algo así en mi etapa universitaria), pero sobre todo les insistía en la importancia de cuidar y sacarle partido a la comunidad de la que eran ya parte. Sigue siendo una de mis prioridades como Directora Ejecutiva del programa. Hacer red en etapas tempranas de los emprendimientos es fundamental para la supervivencia, para el bienestar emocional, para el negocio y, por supuesto, para el aprendizaje. Cuando vives la experiencia de un programa online tan voluminoso en participantes, corres el riesgo de que eso se diluya. Hoy es WhatsApp quien nos ayuda a que eso no suceda, mañana tal vez sea otra herramienta. En resumen, el mayor aprendizaje que hemos hecho en este tiempo es que estaremos siempre donde estén los Explorers; estamos preparados para ello. La clave no ha estado nunca en la herramienta, sino en las personas y la capacidad que tengamos para empujarlas a relacionarse. Eso y no una herramienta tecnológica significa construir una comunidad


Photo by Asterfolio on Unsplash.

Comparte este post

Comparte este post

Suscríbete al blog

Apúntate a Explorer

Te puede interesar