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Conseguir financiación para emprender

Cómo conseguir financiación para emprender

Tienes una idea completamente definida, sabes quiénes son tus clientes, has testado el mercado y ya “solo” te falta… dinero. Vamos a ver cómo conseguir financiación para emprender.

Existen varias formas de conseguir financiación para emprender, pero antes de lanzarte de cabeza a por una (o varias) de ellas, debes tener muy claro cuál es tu modelo de negocio (así lo recomienda el informe sobre las principales vías de financiación existentes presentado por Augeo Consulting Group y recogido en ElEconomista.es): eso determinará la opción más adecuada. En las primeras etapas del emprendimiento lo más habitual será elegir entre estas:

 

  1. FFF: siglas en inglés para familiares, amigos y personas cercanas a ti (family, friends and fools). Son tus inversores más próximos, lo que supone un riesgo importante, pues prima la relación personal con ellos (y mezclarla con los negocios… ya se sabe). Este capital casi se da a fondo perdido y no suele ser muy abundante: se limita al momento de arranque del proyecto (por otra parte, justo la etapa en la que más complicado es conseguir financiación). Lo bueno es que no requiere grandes justificaciones (aunque no estaría mal que invitaras a cenar a tus padres una vez todo vaya como la seda), no te endeudas con un banco y hay flexibilidad a la hora de la devolución. 
  2. Crowfunding: seguramente sea una de las formas de conseguir dinero que más barajan los emprendedores y consiste en solicitar financiación a todo aquel que pueda estar interesado en tu negocio. Normalmente, se hace mediante campañas en internet o webs especializadas, lo que tiene la ventaja de darte visibilidad y actuar, si juegas bien tus cartas, como campaña de marketing. Las aportaciones de tus “inversores” se llevan, a cambio, algún tipo de contraprestación (entrega del producto antes de sacarlo al público, reconocimiento, etc.). Suena muy bien, ¿verdad? Por desgracia, no se puede planificar, pues esta manera de lograr fondos es muy inestable.
  3. Business angels: inversores privados que aportan no solo su capital, sino también su experiencia y sus contactos en el mercado, a cambio de una participación en la compañía. Cuando haya beneficios, el “ángel” podrá vender sus acciones y obtener una contraprestación, por eso no hay que devolverle el capital. Su papel es casi el de un mentor, por decirlo así… y aquí viene uno de los posibles contras, ya que podría llegar a intervenir demasiado en la gestión de tu proyecto: ten en cuenta que no solo cedes un porcentaje de las futuras ganancias, sino también cierto control en las decisiones.
  4. Ayudas estatales: pueden ser de dos tipos; bien capital que no tienes que devolver, bien incentivos fiscales. Suelen ser muy limitadas en cuantía y en el uso que se les puede dar, puesto que no se trata de dinero gratis utilizable en lo que quieras: normalmente, hay unas condiciones, como emplearlo en I+D o en realizar contrataciones. Si no cumples las premisas especificadas, podrías verte obligadx a reintegrar la cantidad obtenida. Además, solicitarlas es un proceso complejo y que lleva mucho tiempo.
  5. Préstamo participativo: la persona que te deja el dinero realiza una apuesta por tu proyecto y se une a él participando en los beneficios que obtengas. Hasta aquí, se parece a un business angel, pero la diferencia es que, además, cobra un interés fijo. Así, cuanto mejor te vayan las cosas, más ganará tu “prestamista”. La ventaja de este sistema es que puedes devolver esta financiación a plazos (y eso, al inicio, es muy interesante).
  6. Capital riesgo: hablamos de entidades que buscan participaciones en empresas no cotizadas en el principal mercado bursátil. Estos fondos están regulados y entre sus ventajas está acceder a una financiación alternativa a los bancos, proporcionar una inversión solvente, con todas las garantías legales y cuantiosos recursos, y optimizar la velocidad de crecimiento del negocio y los flujos de efectivo. Peeeero… tu poder de decisión se reduce; prácticamente, serás un empleado del fondo de capital riesgo, cuya meta es tener beneficios sea como sea. Eso, evidentemente, podría hacer que se perdiera el objetivo inicial del negocio.
  7. Financiación bancaria: es la forma tradicional. Normalmente, se destina a proyectos muy solventes, trabajados y realistas, pues el banco quiere tener la seguridad de que vas a poder devolver ese préstamo. Entre sus principales ventajas está ser una fuente de capital rápida y sólida. 

 

Ahora que ya conoces las principales fuentes de financiación, escoge entre estas opciones cuál es la que mejor se adapta a tu proyecto y… ¡adelante! 



Fuentes: ElEconomista.es, Investopedia.com, Pitchdeckfire.com, Brainstation.io, Stelorder.com

Photo by Mathieu Stern on Unsplash.

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