8/31/20265 min

Del valor al pago

Categories
Create your startup
Finance
Tips

En el emprendimiento, los experimentos te dan diferentes señales. Y las que buscamos ahora son las que nos dicen que nuestra idea genera suficiente valor como para que alguien quiera pagar por ella.

Ya sabemos reconocer estas señales de interés: nuestros potenciales clientes dejan su email, hacen preguntas, se registran en una lista de espera, usan repetidamente un prototipo, hacen una reserva… O, si encontramos la evidencia más fuerte, pagan. 

Llegar hasta ahí exige un desafío que empieza cuando conseguimos atraer público. Eso es solo el inicio. La meta es descubrir si existe una tensión suficientemente importante como para justificar un compromiso económico. Si el valor que proponemos con nuestro producto o servicio lleva al pago. Si se cumple esta secuencia:

Problema → Valor percibido → Disposición a pagar → Precio inicial

1. El valor generado por el problema

Aunque ya hemos hablado mucho sobre esto, hay una parte especialmente interesante sobre el problema que debes tener en cuenta para determinar qué valor aporta tu solución y por qué llevaría al pago: las personas no compran cosas; las "contratan" para avanzar en algo que quieren conseguir.

Por eso, antes de hablar de retribución o precios, hay que identificar el valor real que proporciona nuestra idea a los potenciales clientes. Puedes hacerte estas preguntas:

  • ¿Cómo soluciona sus frustraciones?

  • ¿Les hace ganar tiempo, dinero o energía?

  • ¿Cómo les ayuda a lograr el progreso que intentan alcanzar?

En las respuestas a estas cuestiones reside el valor de tu solución, que será más alto cuanto más frecuente, urgente o molesto sea el problema que resuelve. En estos casos hablamos de un monetizable pain, una fricción tan incómoda que las personas ya invierten recursos en hacerla desaparecer. 

Cuando el coste de convivir con el problema empieza a percibirse como mayor que el coste de la solución, suele aparecer una base razonable para la disposición a pagar.

2. El progreso es valor

Para conocer mejor el valor que generas debes entender que no está (únicamente) en las características de tu producto. Está, principalmente, en el resultado que permite conseguir.

Por ejemplo, una persona no compra una aplicación de organización porque le gusten las agendas. La adquiere porque quiere reducir el caos de su trabajo, sentirse más tranquila y cumplir mejor sus objetivos.

Así, el valor tiene distintas dimensiones:

  • Funcional: qué tarea ayuda a realizar.

  • Emocional: cómo hace sentir al usuario.

  • Social: cómo quiere ser percibido por otros.

Cuando una solución elimina obstáculos y facilita el progreso que el usuario busca, el valor se vuelve tangible. Y te lleva al siguiente paso.

3. Del valor a la disposición a pagar

La disposición a pagar representa el precio máximo que una persona estaría dispuesta a desembolsar para resolver un problema o conseguir un resultado. No depende únicamente del producto. También depende del contexto.

Muchas veces existe un momento concreto en el que el problema se vuelve urgente y el valor aumenta drásticamente. Por eso los productos que se venden en las gasolineras son más caros: tienes hambre o sed y necesitas resolverlo de forma inmediata. La estación de servicio te lo ofrece y tu disposición a pagar aumenta: aceptas un precio más alto de lo habitual porque soluciona algo apremiante. Aquí aparece una de las preguntas más importantes de tu validación:

¿El valor de mi producto/servicio es suficientemente importante como para que alguien pague por él AHORA, en este contexto? Por eso, al validar una idea, no basta con preguntar "¿te gusta?". Hay que entender cuándo el usuario necesita desesperadamente una solución.

4. Presentar el valor también forma parte del experimento

Dos personas pueden percibir el mismo valor de forma distinta dependiendo de cómo se explique. Por eso, cuando exploras una hipótesis de precio, no solo estás poniendo a prueba una cifra. También estás poniendo a prueba la manera en la que comunicas el valor.

A menudo la pregunta no es:

”¿Es demasiado caro?”

Sino:

”¿He conseguido que la persona entienda qué obtiene a cambio?”

Por eso suele ser útil presentar primero el problema, después el valor generado y solo entonces el precio.

El precio es más fácil de interpretar cuando aparece dentro de una historia coherente.

5. El pago ocurre cuando el valor supera las resistencias

Incluso cuando existe valor, las personas no compran automáticamente.

La decisión de pagar depende del equilibrio entre cuatro fuerzas:

Impulso hacia el cambio

  • La frustración con la situación actual (push).

  • El atractivo de la nueva solución (pull).

Resistencia al cambio

  • La ansiedad de que la solución no funcione.

  • Los hábitos asociados a seguir haciendo lo mismo.

La disposición a la compra aparece cuando las fuerzas de cambio superan claramente a las fuerzas de resistencia.

Por eso, durante la validación las señales más relevantes no son los elogios o las opiniones, sino los compromisos: una precompra, una reserva, una prueba piloto pagada o cualquier comportamiento que implique asumir un coste para acceder a la solución.

6. Bonus tip: el precio es una traducción del valor

Solo después de comprender el problema, el valor generado y la disposición a pagar tiene sentido hablar de precio.

El importe asignado a tu producto o servicio no es nunca el punto de partida. Es la consecuencia. De hecho, una de las ideas más útiles en una estrategia de precios es pensar que la cifra debe reflejar el valor percibido por el cliente.

Si una solución genera un beneficio muy superior a su coste, existe margen para cobrar por ella. Si el valor percibido es bajo, ningún ajuste de precios solucionará el problema.

Por eso, en las primeras etapas del emprendimiento, el objetivo no es encontrar el precio perfecto. El objetivo es descubrir si el usuario percibe suficiente valor como para realizar un compromiso económico.

Esa es (nunca insistiremos lo suficiente) la validación real. No ocurre cuando alguien dice que tu idea es buena. Ocurre cuando el problema es tan importante; el valor, tan evidente, y el progreso que se obtiene, tan deseable que una persona decide pagar para obtenerlo.

Fuentes

https://en.wikipedia.org/wiki/Willingness_to_pay

https://hermannsimon.com/

https://www.christenseninstitute.org/theory/jobs-to-be-done/

https://stackingthebricks.com/

https://www.aprildunford.com/

Related

Necesitas pasar del valor al negocio
Necesitas pasar del valor al negocio
Existe un momento especialmente importante para cualquier proyecto: descubrir que alguien está dispuesto a pagar, a entregar algo de valor (dinero, normalmente) a cambio de lo que ofreces. Ese comportamiento indica que la propuesta ha generado suficiente interés como para provocar una decisión real, no una opinión. Tu idea puede crear valor para alguien.
TipsFinance
¿Qué significa llegar al mercado?
¿Qué significa llegar al mercado?
Durante mucho tiempo te han dicho que la llegada al mercado de un proyecto sigue un ciclo parecido a este: investigas, diseñas una solución, la mejoras, la perfeccionas y, cuando crees que ya está lista, llega el gran día y la lanzas. El mercado aparece al final del trayecto y parece lógico que sea así, ya que “todo está terminado” y “solo queda” encontrar clientes. Spoiler: ERROR.
Create your startupTips
Observa, aprende y decide
Observa, aprende y decide
Con el lanzamiento de tu proyecto, tu propuesta está siendo examinada por otras personas. Tómate un momento para analizar los escenarios abiertos: algunas habrán prestado atención y otras no. Quizá alguien haya hecho clic, se haya registrado, haya pedido más información, haya utilizado lo que ofreces o incluso haya pagado. También es posible que no haya ocurrido nada.
Tips
Lanza imperfecto
Lanza imperfecto
El aprendizaje real ocurre cuando una idea entra en contacto con el mundo. En Explorer siempre apostamos por este método “learning by doing”, a pesar de que contradice una creencia muy extendida: primero hay que estar preparado y después, actuar.
Create your startup