Observa, aprende y decide
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Con el lanzamiento de tu proyecto, tu propuesta está siendo examinada por otras personas. Tómate un momento para analizar los escenarios abiertos: algunas habrán prestado atención y otras no. Quizá alguien haya hecho clic, se haya registrado, haya pedido más información, haya utilizado lo que ofreces o incluso haya pagado. También es posible que no haya ocurrido nada.
Ha llegado la hora de interpretar qué significa esa información. Hay que observar, aprender y decidir.
La lógica no cambia en esta fase; sigue siendo necesario sustituir lo que crees por lo que puedes aprender, las opiniones por evidencias. Aunque ahora hay una diferencia importante: estás analizando comportamientos reales ante un producto o servicio que ya es real. Y es tuyo.
Observa: evidencias reales
Cuando lanzas algo que has creado, resulta difícil examinarlo de forma objetiva. Es normal buscar señales que confirmen tus expectativas, por eso, observar exige:
Volver a las preguntas que querías responder (qué necesitabas aprender con este lanzamiento, qué comportamiento esperabas, qué sería una señal favorable, qué habría cuestionado tu hipótesis...).
Buscar evidencias reales.
Plantéate qué vas a analizar para conseguir los datos que necesitas. Por ejemplo, si una landing recibe mil visitas, el número puede parecer relevante, pero quizá tu pregunta no era cuántas personas llegaban hasta ella, sino cuántas estaban dispuestas a dejar sus datos para probar la propuesta, cuántas respondían después a un correo o cuántas aceptaban pagar. El dato solo adquiere significado cuando tiene relación con una hipótesis.
¿Y si no ocurre nada?
Lo que las personas dicen aporta información. Lo que hacen proporciona una evidencia más sólida. Pero… ¿qué pasa si no dicen o hacen nada?
Esta ausencia de respuesta también es información; puede indicar que el canal no era adecuado, que el mensaje no se entendía, que llegaste a las personas equivocadas o que la propuesta no resultaba suficientemente relevante. No permite saber automáticamente cuál de esas explicaciones es correcta, pero sí obliga a formular una nueva pregunta. Y con ella llegará un aprendizaje que te ayudará a decidir.
Aprende: ¿merece la pena construir algo?
Aprender implica actualizar lo que pensabas: quizá creías haber detectado un problema y las conversaciones te llevaron a otro diferente. Puede que una solución que parecía evidente resultara irrelevante al probarla. O que hayas encontrado tu público en un lugar que ni siquiera imaginabas al principio. Ese recorrido no es una desviación del proceso de emprendimiento; es el proceso. Seguramente, tu propia idea sobre qué es emprender ha cambiado en ese camino.
Todo eso ha pasado gracias al aprendizaje. Y la forma en la que has adquirido esos conocimientos, además, te ha enseñado que no hace falta construir algo para entender si merece la pena ponerse manos a la obra. Con las señales y las evidencias, ya puedes decidir si hacerlo… o no.
Decide: opiniones vs. evidencias
Tomar una decisión no es sencillo, pero tienes todas las herramientas que necesitas. Ya sabes distinguir entre tus interpretaciones (lo que imaginabas) y los hechos (lo que ocurre de verdad). Utiliza las evidencias que has observado y pregúntate:
- ¿Hay evidencia suficiente para continuar? Sigue adelante.
- ¿Las evidencias son insuficientes para decidir? Ajusta una parte concreta, diseña un nuevo experimento y vuelve a probar.
- ¿La evidencia señala que alguna de tus hipótesis fundamentales no se sostiene? Pivota.
- ¿Muestra que no hay interés en tu idea? Para.
Parar también es una decisión válida
Emprender suele contarse como una historia de perseverancia: hay que insistir, superar obstáculos y seguir intentándolo. Esa narrativa obsoleta puede convertirse en una mala consejera para tomar decisiones. En realidad, continuar solo tiene sentido cuando existe alguna razón para hacerlo. El tiempo y el esfuerzo que ya has dedicado al proyecto no son evidencia de que debas dedicarle más; son recursos que ya has utilizado. La pregunta relevante es qué te dicen las señales disponibles sobre lo que merece la pena hacer a partir de ahora.
Para contestarla, puede ser útil establecer de antemano criterios que indiquen cuándo reconsiderar o abandonar una idea: el problema no es tan importante como pensabas, el público no responde, el canal no permite llegar a la audiencia de manera sostenible, las personas no están dispuestas a pagar… esas señales ya te indican una dirección.
Parar no es un fracaso, ya que siempre hay un aprendizaje. De hecho, todo este proceso te ha enseñado a hacerte mejores preguntas. A no perder el tiempo construyendo algo que nadie quiere. No tenías esa información cuando empezaste a emprender. Por eso era necesario salir a la calle.
Fuentes:
https://www.strategyzer.com/library/dont-build-when-you-build-measure-learn
https://www.indeed.com/career-advice/career-development/evidence-based-decision-making
https://en.wikipedia.org/wiki/Lean_startup
https://medium.com/good-vibes-club/kill-criteria-why-learning-to-quit-is-important-c3c0f67ada30
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